No pretende Abel Paz mitificar al militante ni elevarlo al panteón de los hijos ilustres muertos por la patria o la revolución, sino rescatar del olvido a un personaje que, por sus cualidades personales, su intensa vida -transcurrida en su mayor parte en la clandestinidad, las cárceles y el exilio- y su proyección histórica merece ser recordado más allá de la historia oficial.
Ademas de mostrar el ambiente social de la época, hay imágenes del frente, las colectividades, la vida en la retaguardia...
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